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UN POCO DE HISTORIA
(El material que sigue ha sido extraído y resumido de “Evocaciones Históricas Huinquenses”, del Sr. Pablo Herrero, en conmemoración de las Bodas de Diamante de la ciudad de Huinca Renancó, en 1976)
LOS FUNDADORES
Las personalidades, históricas ya, que echaron las simientes de nuestro pueblo, fueron sin duda los señores TORROBA Y HORTAL, dueños de las tierras que en primer momento se lotearon junto a la Estación Huinca Renancó.
Cuando llegaron los rieles a Huinca Renancó, el Sr. Torroba se hallaba en España, pero inmediatamente ordenó a sus administradores que efectuaran la planificación y loteo para el futuro pueblo.Esta venta se inició muy posiblemente, a fines del año 1901. En el plano original de loteo, puede advertirse que los señores Torroba y Hortal, hicieron donación de los terrenos que hoy ocupan: la Municipalidad, la Policía, la Iglesia, la Plaza San Martín y la Escuela Domingo Faustino Sarmiento.
La otra fracción de pueblo, o sea Villa Crespo, no fue loteada hasta el año 1908-9. Fue dueño de estas tierras el Sr. Agustín Crespo, quién arribo a esta zona por el año 1886, procedente de La Pampa. Los lotes que este señor donó al pueblo, son el correspondiente a la Plaza Argentina, y otro cuyo destino debió ser una escuela, y que finalmente ocupó la Terminal de Ómnibus.
COMO FUE NUESTRA ZONA
Casi la totalidad de las tierras del Dpto. Gral. Roca, constituían, en el siglo pasado, una llanura sólo quebrada en su homogeneidad por algunos médanos vivos, o ya cubiertos de hierbas. Estas grandes acumulaciones de arena tuvieron su origen en las proverbiales sequías que soportaron estas regiones durante el siglo pasado. Se dice que en la época de la Conquista del Desierto, el enemigo más cruel fue el suelo seco y volado, con falta absoluta de aguadas para la tropa, caballada y vacunos. Muchas veces, al pasar por la zona de Pincén y Huinca Renancó, la caballada moría, la tropa desertaba, y el ejército, perdido en un mar de arenas hirvientes tuvo que retroceder.
A principios de este siglo, cuando comenzó la colonización de estas tierras, el panorama zonal ya era otro. Las lluvias habían aumentado su régimen, elevando la napa y llenando todas las lagunas conocidas de la zona.
Desde la fundación de Huinca Renancó, fechada con la habilitación de la Estación del Ferrocarril (1º de diciembre de 1901), se recuerdan dos importantes inundaciones: una en 1916, con una precipitación de más de 200 mm. que inundó todo el barrio de hoy calle Reconquista, como así también el Barrio Norte. La otra, se registró en 1951, con una lluvia violenta y continua de 120 mm. En esta oportunidad, se anegaron los barrios del Sud Oeste.Huinca también se “inundó de tierra”, un 8 de diciembre de 1929, cuando se hizo la noche a las 5 de la tarde y no se vio más el sol ni la luz hasta el otro día, a causa de un fuerte tornado que ambuló por zonas pampeanas de sequía, trayéndonos una capa de tierra que, según algunos meteorólogos, de haberse detenido el viento, nos habría sepultado.
PRIMEROS POBLADORES
En 1901, al salir los lotes a la venta, Huinca Renancó ya tenía nombradía por sus buenas aguas y sus campos inmejorables, por su futura conexión con las vías del sur, y por la posible instalación de los talleres ferroviarios. Todo ello hizo que, finalizado el año 1902, ya no quedaran casi terrenos disponibles en el loteo final. Entre los primeros compradores, se conocen apellidos como Canals y Cía., Domínguez, Chittolini, Palacios, Arfinengo, Dechiara, Zumelzu, Dopico y Traverso, Gatica, Gasser y Fornasari, entre otros.
Las primeras casas comerciales instaladas en la localidad, fueron las siguientes: Canals y Cía, Ramos Generales, instalada en 1901 donde hoy se conoce como “Esquina de la Fraternidad”; en 1904 la firma Dopico y Traverso levanta uno de los mejores edificios de mampostería en la calle Perú (hoy 25 de Mayo) dedicado al negocio de Ramos Generales y Corralón; en 1905 la fuerte firma comercial Mauricio Boireau y Cía., instala una sucursal en esta localidad, hasta 1919, año en que se hizo cargo de la casa su encargado, Sr. Ramón García, edificando el espacioso local que aún perdura. La firma cesó en 1973.
Las dos primeras panaderías fueron del Sr. Félix Yuli e Hijos, entre 1904 y 1905, y la de Santiago Perona y Sra.
También en 1905 el Sr. Lucas Landa inaugura un moderno hotel con salón para bailes y fiestas, y, en el Barrio Norte, el Sr. Juan Bosso instaló una tradicional fonda llamada “Chiquín”.
Una de las viejas edificaciones de Huinca en la antigua calle Perú, fue la que perteneció al Sr. Lanfranco, y en ella vivió y ejerció el primer médico huinquense, Sr. Andrés Fenini Fontanella (1905-1907). Más tarde, y siguiendo esta tradición, se radican allí mismo los médicos que lo fueron sucediendo.
En 1904-5, el Sr. Juan Gasser edifica en la actual calle 25 de Mayo al 130-40. En la fracción de la casa de familia, funcionó la primer escuela de Huinca y poco después, la primera relojería, propiedad del Sr. José Clérici. En un pequeño salón de la misma casa se instaló años después la tienda Casa Chica, del Sr. Zacarías Herrero.
El Sr. Bautista Dechiara, uno de los primeros herreros y carpinteros mecánicos, edifica hacia 1905 una de las más grandes estructuras para familia y negocio (50 metros sobre calle Perú y 20 sobre la actual Guemes). Parte del salón, haciendo esquina, lo ocupan los señores Z. Herrero y R. García Fernández. Más tarde se instaló un cinematógrafo y bar del Sr. Renedo. En la esquina, tras de dividirse el salón, fue instalada una farmacia propiedad del Sr. Luis Conosciuto. En la otra fracción hubo dos veces tienda, y luego verdulería (Iñigo)
MISCELÁNEAS
EL TONEL
En una memorable fiesta realizada en la Estancia del Sr. Boero, según la usanza, se espichó una bordelesa de vino y, de su clásica canilla, salió el vino para gran parte del día. Al terminarse el contenido, se sacudió el tonel para hacerle rendir hasta la última gota, pero algo repercutía adentro, que llamó la atención de los que lo manejaban. Acuciados por el enigmático objeto, que sin duda existía en el interior, decidieron abrirlo. El hallazgo fue de lo más macabro y repugnante que podría imaginarse, ya que dentro del barril ¡Yacía el cadáver de un hombre!Épocas crudas, años en que aún se reflejaban sin pánico las cruentas luchas con los indígenas y el caudillaje, donde la muerte nada significaba... (año 1917-18)
LA VIUDA
¡La viuda! ... ¡Oh, personaje que complementó el acervo de todo pueblo naciente! ... ¿En qué pueblo no se comenta algún legendario episodio de ese personaje fabuloso o real?...“Nuestra viuda”, era casi exclusivo patrimonio de Villa Crespo, ya que sus más sonantes apariciones las realizó en su Plaza... No había casi luz en las calles, y menos en aquélla, de modo que era fácil para el duende, aparecer y desaparecer...Decían que se ocultaba en el pozo del molino que existía allí... O se perdía en las vías del ferrocarril. El caso era que, principalmente en las mentes infantiles, se tejían mil historias fabulosas y escalofriantes de ese ser que, real o no, llenó una época en el historial de todos los pueblos que nacían en estas lejanas pampas, preñadas de distancias y leyendas...
...Una sábana blanca, algún enigmático personaje, ¡y algo para recordar nostálgicamente, de aquel tiempo que se fue!...
EL TRASLADO DE LA ESTACION ORIGINAL
Al hablar de los comienzos de Huinca, inevitablemente se toca el tema de la Estación trasladada sin demolerla.Cuando los rieles pasaron por el sitio que se denominaría “Huinca Renancó”, aún no estaba definido el proyecto del Ferrocarril Sud, de conectar la línea a Bahía Blanca desde esta estación. Fue así que, no tomándose en cuenta dicha conexión, se construyó una estación de tercera categoría, o sea un edificio y una disposición igual a todas las de la línea. En el año 1907, cuando la empresa B.A.P. comenzó a descargar materiales en grandes cantidades como para iniciar la línea que arrancaría hacia el Sur, el ingeniero de Vías y Obras con asiento en esta localidad, Sr. Guy Harrison, recibió la orden de demoler el edificio de la primitiva estación, para construirla sobre un nuevo andén que se habilitaría hacia el Sur.
El ingeniero Harrison, ante este pedido, concibió la idea de correr el edificio con su estructura intacta solicitando el permiso a la empresa, y exponiéndole que el trabajo sería de menor costo, más rápido, y quedaría el edificio para otro uso, ya que la nueva estación sería de más categoría y se levantaría 80 metros más al Oeste.
Habiendo sido aceptado su proyecto, se comenzaron los trabajos a mediados de 1907. Un gran zanjón practicado de Norte a Sur, dejaba en descubierto la línea de los cimientos. Se colocaron largos durmientes y sobre ellos, varias líneas de rieles. Otros rieles cruzaban la edificación y se asentaban sobre los primeros al descarnar los cimientos. En cada cruce de rieles por lo menos diez peones manejaban una larga palanca y cinco fueron las líneas de cruce. Con este esfuerzo, de cincuenta obreros, más algunos crickets accionados simultáneamente a la voz del ingeniero, se lograba un avance de cinco a seis centímetros en cada acción. Tras ello, nuevamente se ubicaban las cincuenta palancas, se revisaba minuciosamente todo y tras de quizás dos horas, se efectuaba un nuevo movimiento.
CHOCOLATINERO
En la Estación del Ferrocarril, fue un aparato típico por largos años el “vendedor mecánico de chocolatines”. Era cuadrilongo, de más o menos dos metros de altura, con una boca central y una hendidura donde se echaba la moneda de $0.05 centavos, se apretaba una manivela y salía en chocolatín... Si la moneda no estaba muy gastada o si a la máquina se le antojaba. El negocio fue bueno en principio, más adelante, cuando los pibes supieron que con una arandela funcionaba, debieron abandonarse los aparatos. (1920-1924)
¿QUE TAL?
En el año 1927 se realizó en el Prado Español la primera Corrida de Toros. Los toros resultaron poco aguerridos, pero hubo un espectador que tempestivamente se largó desde la rama de un árbol y cayó montado en uno de esos estáticos toros. Esa domada fue el espectáculo. Poco tiempo después, se efectuó una “toreada” en pleno centro, en un amplio patio que poseía la confitería “Perú”, hoy 25 de Mayo 248.
CONSTRUCCION DE LAS VIAS
Cuando se construían las vías del ferrocarril, trabajaban muchos hindúes e indios ranqueles. Estos peones de piel oscura por lo general no tenían conexión familiar alguna y fue por ello que, habiéndose declarado una epidemia de viruela, cuando las vías se hallaban sobre el primer médano al Oeste de Huinca, los muertos, que fueron muchos, se enterraron en el mismo médano.
Algún día, la erosión nos mostrará aquel pasado bravío, duro y semisalvaje que se vivió en los principios de nuestra era de colonizadores.
PERIODICO
Desde 1925, la Biblioteca Popular Sarmiento editaba un periódico mensual llamado “Sarmiento”. Era su redactor el Sr. J.C. Salimena.
TRANSPORTES
Una diligencia conducida por el Sr. Protta, hacía viajes regulares desde y hacia Cañada Verde. En esta localidad se asentaban los nacimientos, casamientos y defunciones. De allí que en los primeros años fuera necesario este servicio aparte del ferroviario (1905).
El primer aeroplano que aterriza en Huinca lo hace por 1914, en los terrenos al norte de la actual Usina del pueblo. El piloto era de Vicuña Mackenna y en aquella oportunidad viajaba desde la Capital Federal para visitar su pueblo.
Allá por 1922-25, cuando algún automóvil Ford-T se detenía frente a ciertos comercios céntricos, su dueño, tras efectuar las compras, pedía a los empleados que le empujaran el auto para poder arrancar. ¡Tales eran los arenales de entonces!


